Torija (Guadalajara): Seis orejas en una fría tarde

A. Sánchez

La terna, muy por encima del ganado

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La tarde de Torija (Guadalajara) hacía presagiar lo que sería el festejo: frío y ventoso. Faltó la bravura, faltó la casta, faltó casi todo. Con amenaza de lluvia en el horizonte, se lidiaron seis ejemplares de Marqués de Quintanar, ganadería segoviana con dos ramas por separado, Domecq y Núñez, en el que destacaron la falta de entrega, la sosería y un juego muy por debajo de una terna que puso toda su entrega y disposición para salir triunfadores. Un total de seis trofeos, dos por ‘coleta’, fue el bagaje de una tarde gris.

Raúl Rivera se enfrentó al viento en su primero. Las ganas era lo que venía demostrando el torero de Yeles (Toledo). Consiguió una gran estocada, que le hizo ser premiado con una oreja. Con el que hacía cuarto, se apagó como el resto en el tercio de muleta. Pinchó en el primer intento para volver a conseguir la estocada en la segunda ocasión. El público reconoció la labor y le premió con otra oreja. Rivera estuvo muy dentro toda la tarde, especialmente con las banderillas, donde demostró poderío.

Curro de la Casa ‘despertó’ de casi dos años sin vestirse de luces. Parecía notar esa falta de costumbre de torear. Sin embargo, no se vio apenas. Destacó al natural, especialmente con el segundo, aunque faltó emoción a la faena por la poca entrega del toro. Se atascó en el descabello. Con el quinto, falto de fuerzas, demostró su concepto, lo que ya hizo en el anterior que, unido a una buena estocada, le permitió pasear las dos orejas.

Marcos lleva vestido de luces como torero dos tardes, siendo una de ellas, ésta. Torija está lejos, por lógica, de una plaza como Nimes, donde tomó la alternativa en septiembre, pero el concepto del conquense quedó patente, demostrando mucho valor y saber estar, conociendo los terrenos del toro. Sus dos oponentes tenían muy poco recorrido y había que tirar de ellos. Quedándose en terrenos donde muy pocos se quedan, desorejó al tercero y se atascó con la espada en el sexto, del que seguro también habría conseguido algún trofeo.

Demasiado premio para los toreros, con seis apéndices, en una tarde en la que el ganado flojeó mucho, y con un público generoso que llenó el aforo permitido de 500 espectadores (aún no se aplicó la nueva norma de un 75% de aforo). Los tres conceptos quedaron demostrados, pero faltó la bravura, y bien seguro, que los tres, con otro toro, seguro que nos hubieran hecho disfrutar mucho más. Por el momento, el bagaje de la tarde y la sensación es muy pobre y deficiente. Habrá más ocasiones.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Torija (Guadalajara). Toros de Marqués de Quintanar.

Raúl Rivera: Oreja y oreja.

Curro de la Casa: Silencio y dos orejas.

Marcos: Dos orejas y silencio.

Foto de portada: Goyo del Toro

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