Leandro Gutiérrez, debut con honores en Añover de Tajo (Toledo)

Sobresaliente actuación del colombiano ante una imponente novillada de San Isidro

ALEJANDRO SÁNCHEZ

La novillada que cerraba la feria de Añover de Tajo (Toledo) comenzó antes de la propia hora del festejo. Ya desde el desencajonamiento por la mañana dio mucho de qué hablar ante el volumen, el cuajo y el trapío que se podía apreciar en el encierro enviado por la ganadería San Isidro para Añover. Se ponían enfrente Montero, novillero cuajado en la calle y cogiendo forma en las denominadas ‘duras’, el argandeño Rubén Fernández, sin mucha experiencia y un debutante con caballos. Precisamente, a lo que se enfrentó y cómo lo hizo, le ha descubierto al mundo taurino.

Al cerrar el paseíllo, minuto de silencio, al igual que el día anterior, para después dar paso a una sonora ovación para los tres valientes novilleros que se iban a jugar la vida frente a aquel encierro de San Isidro. Montero llegaba con las ganas que se le caracteriza y le ha convertido en un novillero de valor fuerte frente a cualquier novillo. Su primer oponente fue ovacionado de salida. Un animal muy complicado, que desarrolló sentido en la lidia, resultando complicado para una cuadrilla incapaz de poder hacerse dueña de la situación. La mansedumbre del toro fue notoria con el paso de la lidia, hasta prácticamente acabar en la puerta de toriles. La estocada al tercer intento fue un «matar o morir». Ovacionado. Frente al cuarto, Montero luce a «Jinete» en el caballo. Abierto de cara el animal, acude dos veces. En banderillas, el chiclanero sorprende poniendo un par, dejando llegar al toro y en el sitio. La faena presagia buenas cosas, aunque a medida que avanza y pasa al pitón izquierdo hay enganchones que bajan la intensidad. Un bajonazo lo afea aún más. Aplaudido en el arrastre este cuarto y silenciada la labor de Montero.

Rubén Fernández llegó del mundo del recorte. El argandeño lo recibe en la puerta de toriles, comenzando con ganas. Lamentar las lidias a los toros, desde el tercio de varas hasta banderillas. Tanto en las del anterior matador como en la del actual. Las ganas se notan, el animal tiene condiciones, pero el estoque es un tema a mejorar, ya que le hizo perder algún trofeo. Buenos detalles también con el quinto, de nombre «Taquillero». El novillo va a menos, alargando la faena en exceso, aunque hubo buenas series. Al igual que en el segundo, pasa un calvario con el estoque. División de opiniones en el segundo y silenciado en el quinto.

Llegamos al debutante Leandro Gutiérrez. Nacido en Cali (Colombia), llega procedente de la Escuela Taurina de Navas del Rey. Chapó por él, y por los que hayan decidido que hoy era el día para debutar. Ya se sabe que al que algo quiere, algo le cuesta; y los novilleros tienen que tragar con todo lo que sea para demostrar su condición. En el tercero destacar el tercio de quites entre Montero y él. Por las ganas. Con «Palmero», un novillo sin fijeza, exprime todo lo que puede. Palmas. El toro de la Jota, al igual que el día anterior, vuelve a despertar la tarde. «Fogata» consagra a Gutiérrez. Uno de los más imponentes del encierro. A destacar la labor de la cuadrilla en este ejemplar, siendo ovacionados los tres al finalizar el tercio de banderillas. ¡Bendito tercio! Con la muleta, la gente está con él. Se repone hasta en dos ocasiones de dos revolcones. Más aún la gente con él. Con gusto, muletazos y series muy nobles. Y aguantando. La espada cae, aguanta sin descabello. El público se viene arriba y se lleva dos orejas.

La expectación por ver el encierro de San Isidro hoy lunes ha hecho que se llenará más la plaza que el día anterior, a pesar de ser retransmitida por Castilla-La Mancha Media. Desde aquí, agradecer la labor que realiza la televisión pública manchega para difundir la labor de la tauromaquia. Y también por que el mundo entero ha podido descubrir a un novillero: Leandro Gutiérrez.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Añover de Tajo (Toledo). Novillos de San Isidro.

Montero: ovación y silencio.

Rubén Fernández: división de opiniones y silencio.

Leandro Gutiérrez: ovacion y dos orejas.

Entrada: Media plaza. Cerca del aforo permitido.

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