La vuelta a los ruedos del sevillano Juan Manuel Benítez

Carlos de San Lázaro Campos

Su estilo de torear cala muy hondo en los tendidos porque está dotado de un exquisito arte que sólo los toreros gitanos saben poner en práctica. Sus faenas emocionan tanto,  que sería inevitable que las acompañase un bonito pasodoble, pero ese sentir que nos transmite el de Dos Hermanas merece ser disfrutado con desgarradoras notas y quejíos flamencos, todo un espectáculo de torería que pone los vellos de punta. Viajó a tierras mexicanas gracias a su amistad con el torero azteca Michel Lagravere, lo que le sirvió para cruzar el charco y poder torear allá.

Ya como novillero con picadores se presentó en Francia en junio de 1997 cortando dos orejas y en Las Ventas el 5 de julio de 1997, junto a Manuel Bejarano y Eduardo Flores con utreros de D. Alejandro Vázquez. Siempre gozó de buen cartel en La Maestranza sevillana y ya con picadores se presentó en esta plaza en junio de 1995. Matador de toros que se doctoró en el coso de puerta del Príncipe el 22 de junio del año 2000 compartiendo cartel con los diestros Pepe Luis Vázquez y Eduardo Dávila Miura en la que se lidiaron toros de José Luis Osborne. Muy querido allá donde torea como lugares baña el Guadalquivir a su paso y en especial su pueblo de Dos Hermanas. Este sevillano pero criado en tierras catalanas de Premiá de Mar se emociona al recordar que en el año 2004 se encerró con seis toros de Núñez del Cuvillo en una tarde apoteósica en la que hubo lleno e incluso quedaron unos tres mil aficionados sin poder entrar. Desde su alternativa hasta ese año fueron escasas sus apariciones pero en ese 2004 su popularidad fue en aumento y así en posteriores temporadas las saldó con jalonados éxitos que, a pesar de ello, no obtuvo su recompensa deseada en forma de contratos y sólo toreó un modesto número de festejos por temporada, la mayoría en pueblos. Desengañado hizo un alto en el camino en 2011 que le tuvo casi un lustro sumergido en una fuerte depresión. Poco a poco ha ido recuperando la ilusión porque su amor por la no le deja pensar en otra cosa que vestirse de luces y pisar un albero. A finales de enero tuvo una grave cogida que frustró lo que iba a ser su regreso a los ruedos. Si Dios quiere volverá por fin a vestirse de luces el año próximo como me comenta.


Estoy muy ilusionado porque el maestro Miguel Abellán me ha prometido que voy a torear en la Copa Chenel. Es para mí una gran oportunidad, es muy importante»


Ahora, hechas las presentaciones con una pincelada de esbozo, nos adentramos en el lado más humano y sincero de este genial diestro que voy a entrevistar. Deseo que esta entrevista sea de vuestro agrado.

P: El anuncio de volver a los ruedos a qué se debe. ¿Qué considera motivo más que suficiente para haber tomado esa decisión?

R: El anuncio de volver a los ruedos se debe a que me retiré de muy mala manera. Me sentí engañado por mi apoderado tanto en lo económico como en las promesas que me hizo y nunca cumplió. Ya me había pasado con otros apoderados  y bueno, cuando te dan tantos palos en la vida, por eso decidí dejar de torear, estaba desengañado y sufrí una fuerte depresión. Cuando me recompuse me animé y en 2015 y 16 volví a torear pero sólo de salón. También me enamoré y me casé con la que es mi mujer. Nunca dejé de cuidarme físicamente porque sabía que algún día volvería a torear, siempre tuve la esperanza.

P: Su amor profundo hacia el flamenco es palpable. ¿Ha pensado en algún momento abrir un tablao flamenco o hacer algo similar que acompañe su pasión por el toreo?

R: No, nunca pensé en montar un tablao, hice cosas con Salvador Távora (Q.E.P.D.) para el teatro, obras como Carmen o Don Juan en los ruedos …donde mataba un toro en la obra . A Concha Távora le hice toda la coreografía de una obra de Federico García Lorca, sobre Ignacio Sánchez Mejías, a las cinco de la tarde, que lleva por título «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías», sí que hice mis pinitos en el teatro, esa magia que tiene este arte del teatro. Cuando me pongo a torear de salón casi a diario, me gusta expresarme, me pongo mi música…mi flamenco y me hago mi toro soñado.

P: ¿Qué le llevó a fijar su residencia en el municipio madrileño de Navalcarnero?

R: Porque mi mujer es de Madrid y más que nada elegí Navalcarnero porque tiene un bosque precioso para estar metido en la naturaleza y hacer ahí vida de torero. Salgo de casa y paso horas y horas en el bosque, por la mañana hago ejercicio físico y por la tarde toreo de salón.

P: ¿Crees que haber nacido en tierras sevillanas con mucha tradición y embrujo torero influyó en tu decisión de ser torero?

R: No me influyó para nada en mis ganas de ser torero, más bien fue por una anécdota muy bonita. Mi padre era muy amigo del torero Curro Durán, un matador de toros de Utrera que tuvo sus años de época fuertes en el 85-86. Salió a hombros por la Puerta Grande en San Isidro, y además, fue una figura en aquella época. Nosotros vivíamos en Premiá de Mar, yo nací en Sevilla, pero me crié en Barcelona, y recuerdo una tarde en la que torearon en la Monumental de Barcelona Rafael de Paula, Manzanares y Curro Durán. Yo tenía casi siete años. Recuerdo que estaba sentado en el hall del hotel Rich de Barcelona y vi bajar al maestro Rafael de Paula con un traje negro y plata, y me impresionó muchísimo. Aquella corrida de Atanasio Fernández tuvo la suerte de cuajar un toro que no se me va a olvidar en la vida. Yo desde ese momento me dije “quiero ser como este hombre, quiero torear con esos embrujos y esos duendes, que al ser gitano también te llega más”.

P: ¿Qué me dices de tus inicios como novillero. Tus primeros pasos,  dónde y gracias a quién  aprendiste a torear?

R: Recuerdo que el maestro Curro Durán me regaló un capote y una muleta y ya empecé a jugar al toro. Con siete años toreo mi primer becerro, fue en una finquita cerca de Dos Hermanas y cuando terminé la gente que me vio torear quedó entusiasmada ,tengo incluso fotos de ese día.

Recuerdo torear en Ronda donde corté el rabo a un novillo de Carlos Núñez y venir el maestro Ordóñez al callejón para felicitarme»

Yo ya quería ser torero y con nueve o diez años ya cogía una moto y me escapaba a los tentaderos y me iba de tapia. Luego conocí a José Rodríguez El Pío, que era un banderillero de Sevilla ya mayor y fue mi primer apoderado. Fue quien me hizo perfeccionar mi toreo, me enseñó mucho y luego con catorce años toreé en Sevilla y quedé triunfador en uno de los certámenes de sin caballos en Sevilla, también recuerdo torear en Ronda donde corté el rabo a un novillo de Carlos Núñez y venir el maestro Ordóñez al callejón para felicitarme. Son cosas que no se olvidan las llevo grabadas en el alma.

P: ¿Qué recuerdos tienes de tu etapa como novillero con picadores. En un breve resumen cómo definirías tu experiencia con picadores y con la sinceridad que te caracteriza háblame de ello ( anécdotas, triunfos, decepciones)?

R: Debuté con caballos a los dieciséis en Dos Hermanas, con cuatro novillos de Gabriel Rojas y dos para Rafael Peralta y al año siguiente vuelvo a torear en Sevilla una de Guardiola que no embistió nada, pero al año siguiente toreo una de Jaralta y un remiendo de Guardiola y al novillo de Guardiola le corté las dos orejas.

La elección que tuve con los apoderados no fue acertada. Mi padre dirigía mi carrera, no es que le echase las culpas a él sino que no se tomaron las decisiones acertadas»

Fue una faena muy corta y gracias a ese triunfo se me abrieron todas las puertas, era un novillero con proyección ya era el novillero de Sevilla , al año siguiente treinta y ocho tardes gracias a ese triunfo y siempre Sevilla. La elección que tuve de los apoderados no fue acertada ,mi padre dirigía mi carrera, no es que le echase las culpas a él sino que no se tomaron las decisiones acertadas.

P: El gran momento de todo torero es la alternativa, ¿qué recuerdos tienes de ese gran día de tu doctorado?

R: La tomé con Pepe Luis Vázquez de padrino y Dávila Miura de testigo. En esa época tenía Eduardo mucho ambiente….y fue una feria del Corpus en Sevilla, una corrida de Osborne y bueno…la ilusión de vestir ese día un terno negro y plata, el mismo traje que vi al maestro Rafael de Paula, me lo hice igual con el mismo bordado. Así fue, cumplí mi sueño en ese sentido.

P: Ya como matador, ¿qué tardes consideras inolvidables de grandes triunfos y que, sin embargo, no podrás olvidar porque no pudiste expresarte como hubieras querido?

R: Al año siguiente tenía pocos contratos y fue cuando hice el “tourne” por toda España con la obra “Don Juan en los ruedos» de Salvador Távora, donde yo mataba un toro dentro del espectáculo como si fuera una corrida de toros….me gané un dinerillo. En 2004 me apodera Joaquín Morales, el ganadero de Torrehandilla y si toreamos mucho. Recuerdo haber toreado por muchos pueblos, de haber cuajado muchos toros ,que sí esas faenas hubieran sido en Madrid o Sevilla, hubieran tenido una gran repercusión porque recuerdo faenas muy gitanas y muy artistas…te puedo mencionar Cabra, Santiesteban del Puerto, Villanueva de Córdoba, Ontur.. Muchos pueblos…Miajadas, donde cuaje toros muy al estilo como yo sueño esto.Nunca fui de matador a Madrid, en un par de ocasiones que pudimos ir eran corridas muy duras muy a contra-estilo mío y preferimos no ir. Es lo que pasa que si no vas a Madrid y triunfas tu carrera se queda estancada. En 2005 toreo una del Marqués de Domecq en Sevilla y no resultó buena, no embistieron no tuve suerte….toda la suerte que tuve de novillero no la tuve de matador….por eso no fui a una plaza de relevancia como para poder romper y meterme dentro del circuito. Esa forma de llevarme tan mal mi carrera me ha servido para que en esta ocasión no pase. Y bueno, empezamos de cero, estoy muy a gusto con el ambiente que estoy creando en el campo , porque estoy toreando como yo siento, muy flamenco y muy gitano… porque siento que en el toreo ahora mismo está falto de toreros así.

P: Y en la actualidad, ¿cómo es tú día a día?

R- Mi tiempo libre, bueno cómo ya te digo que a lo primero fue una serie de presiones muy profundas, sin ganas de nada, cuando estás en ese estado no tienes ganas ….ni de vivir siquiera, porque si no ejerces lo que más te gusta… porque para mí el toreo es una expresión de mis sentimientos, de un arte que nací con él [modestia aparte] y lo expreso toreando y cuando no puedes expresar ese arte y esos sentimientos pues parece que te falta la vida.

Yo digo que si el flamenco no existiera, yo no sería torero. Es lo que me inspira… Son mis dos pasiones»

A partir de 2015 cuando empecé a torear de salón y a volver a sentirme torero ya cambió la cosa…. dedicándome a entrenar, a torear, a escribir letras …yo toco la guitarra, estoy muy vinculado con el flamenco porque yo digo que si el flamenco no existiera yo no sería torero, es lo que me inspira…son mis dos pasiones. A torear, a entrenar y a vivir en torero ….eso es lo que me ha salvado como torero, el no perder la ilusión de que algún día pudiera volver.

Nada más. Te deseo mucha suerte, maestro, y que pronto vuelva a lucir en los carteles el nombre de Juan Manuel Benítez, ese diestro con duende, solera y mucho arte que espero nos transmita en los tendidos ese embrujo gitano, ese quejío y esa gracia que, como buen torero de raza, acostumbra a emocionar.

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