Julio Pedro Saavedra: «La etapa de novillero con picadores fue para mí la más dura pero la más bonita, viví la grandeza del toreo en su máximo esplendor»

CARLOS DE SAN LÁZARO CAMPOS
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De la localidad madrileña de Valdemorillo tengo el placer de entrevistar a uno de sus ilustres vecinos que alcanzó cierta notoriedad en el mundo de los ruedos como novillero con picadores, lo que le sirvió para tomar la alternativa con mayor experiencia y sosiego. El 19 de Mayo de 2002 en la plaza de Baza (Granada) se doctora a manos de El Juli en presencia de Alcazabeño en una corrida en la que cortó oreja a cada uno de su lote. Nacido en Valdemorillo el 29 de junio de 1979, pronto sentirá vocación por el toreo ya que le viene de genética al ser hijo del que fuera novillero D. Pedro Saavedra (Q.E.P.D.) y posteriormente conocido empresario, apoderado y ganadero que además regentaba el  restaurante La Ponderosa, en la citada localidad. Su padre en la faceta de apoderado dirigió, entre otros, las carreras de José Pedro Prados “El Fundi”, de José Luís Bote y de nuestro protagonista. Torero de dinastía, de empaque y personalidad, una persona íntegra que da gusto hablar con él.

P: Muy agradecido maestro por aceptar la entrevista. ¿Cómo se encuentra actualmente con respecto a la situación actual de Pandemia?

R: Viviendo en el campo se lleva mejor esta situación difícil que estamos viviendo. Si bien, la situación está complicada pues no se están dando ferias y está difícil la venta del ganado. No obstante, en la lucha del día a día, con la cría del ganado, viviendo por y para, con la esperanza de que pronto se mejore y se todo en su totalidad.

P: ¿Qué aficiones tiene además de su vocación por el toreo. Es devoto de algún paso de Semana Santa, flamenco, caza?

R: Si que tengo alguna afición, me gusta la caza con galgos, tengo pasión por el caballo, me gusta el acoso y derribo, disfruto con la lectura en mis momentos de tranquilidad. Me gusta el flamenco antiguo, especialmente Rancapino, Lebrijano, Capullo de Jerez, Sorderita y Camarón. Además soy muy devoto de la Esperanza Macarena y del Cristo de la Sentencia, donde suelo acudir todas las Semanas Santas, excepto este año por las circunstancias.

P: Tengo curiosidad por saber cómo fueron sus inicios en el mundo del toro hasta debutar como novillero con caballos.

R: Mis inicios fueron duros, empecé desde muy pequeño, jugando al toro, y rodeado y observando a grandes figuras del toreo, a los que admiraba y soñaba con llegar a ser como ellos. Mi primera becerrada la toreé con 10 años en Villaviciosa de Odón en el año 89, sin embargo en el campo empecé a ponerme delante con 6 años, y siempre con la mirada puesta de grandes profesionales como Enrique Martín Arranz, Joselito, el Yiyo, el Bote, y por supuesto mi padre, Pedro Saavedra. Toreé un número elevado de becerradas y debuté sin caballos vestido de luces en el año 94 en Medina del Campo.

P: De la etapa como novillero con picadores, haciendo memoria que recuerda con nostalgia en primera persona de lo que significó para usted.

R: La etapa de novillero con picadores fue para mí la más dura pero la más bonita, viví la grandeza del toreo en su máximo esplendor y la dureza extrema por los percances y cornadas. Significó un antes y un después de mi carrera, lo que fue una preparación más que intensa desde finales del 99 hasta el 2000 que me presenté como novillero con picadores dos tardes en mi pueblo Valdemorillo. A partir de ahí, salí por la puerta grande las dos tardes, y supuso mi lanzamiento pues ese año se firmaron 82 novilladas, actuando 50 por motivo de los percances y en todas las plazas de primera y segunda, de España, América y Francia. El año siguiente, 2001, se siguió en la misma línea de la temporada anterior. Vuelvo a la preparación dura del invierno para preparar mi alternativa el año 2002.

P: ¿Qué conceptos considera básicos en la enseñanza a los jóvenes de las Escuelas Taurinas?

R: Los conceptos básicos para mí, en la enseñanza de la tauromaquia, se basan principalmente en la educación torera, el respeto a los maestros, el sufrimiento de la preparación física y mental del día a día, la humildad, la perseverancia, la ilusión, y la honestidad con uno mismo.

P: A la hora de mencionarle por su aprendizaje en tentaderos, me gustaría que nos comente cómo lo vivió hasta ir adquiriendo oficio.

R: Los principios fueron desagradables pues salía de tapia después de los maestros y eran ellos los que me iban dirigiendo cómo tenía que hacer, cómo echar la muleta, donde la tenía que llevar, el ritmo, la colocación, la cadencia. Pero digo que fue desagradable pues cada día era voltereta tras voltereta, broncas,…, eso sí merecía la pena pues día a día iba aprendiendo y yo mismo me sentía satisfecho pues notaba mi mejoría y me iba sintiendo realizado. Eso sí siempre respetando mi propia personalidad, mi concepto propio que mantengo hasta hoy en día.

P: Siempre hay una plaza y una afición, ¿con cuál se queda y siempre les estará agradecido?

R: Es difícil decir una sola, pues siempre en la mente se llevan tardes inolvidables, tanto buenas como malas. Me quedo con todas, pues de todas he aprendido, de las puertas grandes, pero las dos o tres tardes de almohadillas me hicieron reflexionar y por supuesto también aprendí. Ahora bien, si tengo que decantarme me inclinaría por cuatro plazas que son Bilbao, Málaga, Sevilla y Madrid, por diferentes motivos, y como yo lo percibí. Si bien, vuelvo a reiterar que todas han sido importantes para mí, todas han hecho el camino de mi carrera, y a todas estoy agradecido.

P: ¿Cómo vivió su alternativa, el antes y después de ese día grande para todo torero?

R: Es un día muy importante y especial. Lo viví siendo consciente de que pasaba a una etapa totalmente diferente a las que había vivido. El antes de ese día fue, la preparación intensa en el campo, con el miedo de la noche, y la responsabilidad de que llegaba el día. El después, la verdad que fue bastante duro, desde ese mismo día. Me duché, me cambié, no hubo celebración ni nada parecido aunque había salido por la puerta grande, cogimos carretera para casa, y a partir de ahí venía con la mentalidad de que tenia que ganarme todo cada tarde, como había hecho hasta entonces.

P: ¿Qué anécdotas le gustaría compartir con nosotros por lo curioso del momento y no se le olvidan a día de hoy?

R: Anécdotas tengo muchas, pero te puedo mencionar algunas muy importantes para mi: desde hacerme de toro el maestro Antoñete cuando entrenaba con él en su finca y toda la vivencia que ello conlleva, estar con el maestro Camino sentado en una mesa en una feria de abril de Sevilla hablando de toros y aprendiendo de sus enseñanzas, un tentadero con los maestros Paula y Romero en la ganadería de D. Marcos Núñez. O echar unos días en el campo charro con Manzanares padre y Julio Robles.

P: ¿Qué tipo de toreo se siente más identificado y gusta mostrar en público?

R: Me gusta el toreo puro, antiguo, y natural.

P: Además es ganadero de reses bravas. ¿Cómo es su día a día y que le supone en cuanto a sacrificio?

R: Mi día a día es sacrificado, como la de todos los ganaderos, no tengo horario en el campo. Desde el alba hasta el atardecer, echando de comer, apartando, crotaleando, desparasitando, todo lo que surge, viviendo por y para, intentando llegar a ser un gran ganadero.

P: Hábleme de su Ganadería, me gustaría que nos comentase más sobre sus fincas, encaste, actividades al público, etc.

R: Mi finca es una finca pequeña, modesta, no tengo grandeza, es muy cómoda para trabajar, pero tengo una gran genética, que es lo que buscaba. Estoy haciendo el toro para que el aficionado lo disfrute y el torero sueñe, y se pueda juntar la magia en el ruedo que es, para mí, el triunfo del ganadero.

Julio Pedro Saavedra en su faceta de ganadero | Foto: Cedida por el enctrevistado

P: Ya como matador de alternativa, que le gustaría compartir con nosotros en cuanto a esa etapa de su vida.

R: Puedo decir que las máximas figuras del toreo son las personas más sencillas y humildes que he conocido, las que más te enseñan y si volviese a nacer querría vivir lo mismo. Gracias a mi profesión como matador de toros, soy lo que soy, lo que sé y lo que tengo.

P: Háblame de las Escuelas Taurinas, aunque no lo vivió personalmente, qué opinión tiene al respecto «sin medias tintas» y con toda libertad.

R: Hoy en día las escuelas me parece que son necesarias, pero siempre que haya gente cualificada para enseñar bien esta profesión en toda su amplitud, lo cual creo que no se da en todas. A través de las escuelas, y partiendo de la base que ya he dicho en cuanto al profesorado, los jóvenes que quieran ser toreros tienen una puerta abierta para comenzar el camino.

P: Anécdotas vividas con la prensa taurina. ¿Cómo le ha tratado en el desarrollo de su trayectoria con o sin razón, bajo su punto de vista?

R: Puedo decir que ha habido de todo, bien, mal y regular, con los que he podido estar de acuerdo o no, pero siempre he respetado a la pluma de oro, pluma de plata y pluma de bronce. Al buen entendedor pocas palabras… Pero siempre agradecido porque todo ello me ha enseñado algo, y tengo muy buenos amigos.

P: Le vimos muy entusiasmado y en su sitio «de frente y por derecho» en la inauguración de la nueva Escuela Taurina de Valdemorillo, en la que anunció que les apoyará en todo.

R: Sí, es un nuevo proyecto que me parece interesante. En todo lo que pueda aportar estoy dispuesto a ello, lo primero por ser mi pueblo, lo segundo por crearlo la Asociación Escuela Taurina de Valdemorillo, y en tercer lugar pues en un proyecto serio, positivo, e importante para la tauromaquia.

P: Los percances han sido determinantes en su trayectoria. ¿Qué nos puede decir a «toro pasado» lo que le ha supuesto en su vida taurina y cómo lo asume?

R: Los percances han marcado mi carrera, mi destino, en los momentos más relevantes o claves, de los cuales no quiero hablar porque me hieren y me duelen, por muchos motivos porque he entregado mi infancia, mi juventud, en definitiva mi vida, y muchas veces pienso que no ha sido justo el momento en que han llegado. Si bien, mi vida es estar en contacto con el toro, seguir caminando en esta profesión y aportar mi granito de arena… porque es lo que me hace feliz.

P: Sin tapujos, me gustaría conocer su punto de vista sobre la Tauromaquia desde dentro que difícilmente el verdadero aficionado no pasa por alto.

R: Pregunta difícil, creo que yo no soy el indicado en este caso para hablar, pues deberían explicar y exponer ese tema en primer lugar las figuras en los distintos ámbitos taurinos, empresarios, ganaderos y toreros, son ellos los que tendrían más que aportar, yo soy un humilde matador de toros y ganadero.

P: Qué le sugiere la figura de los Aficionados Prácticos, para bien y para mal.

R: Hay que reconocer que los que se ponen delante experimentan el miedo, y también la satisfacción, aunque sea delante de un becerro, así saben o pueden imaginarse lo que sentimos los toreros cuando nos ponemos delante de los toros, o pueden tener una percepción.. y siempre que lo valoren para bien. También, en el momento difícil que estamos atravesando los ganaderos, se da salida o lidia a animales en las plazas de campo a través de estos aficionados… si bien, yo soy más partidario de ayudar a los profesionales o a las escuelas.

P: Para concluir si desea añadir algo más, adelante, maestro.

R: Dar las gracias en todo momento a las personas que me ayudaron, que me han apoyado siempre, y que siguen haciéndome sentir vivo, desde figuras del toreo, aficionados y ganaderos.

Foto de portada: Cedida por el entrevistado

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