EDITORIAL: ¿A qué jugamos?

REDACCIÓN
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Nos mean en la cara y nos dicen que llueve. Después de ver las bochornosas imágenes del grupo Taburete tocando en el Teatro Nuevo Alcalá lleno hasta la bandera, me vuelvo a preguntar si de verdad estamos tan aborregados como un toro manso. Y lo verdaderamente flipante (permítanme la expresión) es que los aficionados al fútbol, al baloncesto, a los toros, sigamos tan tranquilos mirando con resignación como ellos pueden hacerlo y yo me tengo que quedar en casa mientras se está disputando en el WiZink Center la Copa del Rey de baloncesto.

¿Se imaginan que pasaría si Tauroemoción hiciera en las próximas fechas la Feria de Invierno de Vistalegre como en 2019? Ya se lo digo yo. Mientras el resto de actos se pueden llenar hasta la bandera, los toros estarían mirados con lupa incluso antes de que salieran los carteles y los aforos posibles. Lo que está claro es que un festejo taurino tiene más costes que cualquier concierto. Por lo tanto, no se debería comparar. Un concierto puede darse en una sala pequeña, con 500 personas sentadas (como decía Alberto Jiménez, más abajo se explica quien es), mientras que una corrida de toros no cabe otro sitio que una plaza de toros. Solo porque son toros e ir contra ellos es lo fácil.

Ahora mismo será, posiblemente, el peor momento para hacer toros, dada la situación epidemiológica y la poca libertad de movimientos que hay impuesta con tantas restricciones. Pero que no cuenten milongas. En agosto se les vio el plumero cuando alzaban la voz en contra de la Feria Taurina de Alcalá de Henares cuando la incidencia acumulada a 14 días era de entre 201 y 300 casos por cada 100.000 habitantes en la citada ciudad. El mapa de la Comunidad de Madrid, a día de hoy, es dramático, como el de toda España, con una tasa superior a 700/100.000 habitantes.

En agosto, la incidencia acumulada en Alcalá de Henares era de entre 201-300 casos por 100.000 habitantes. Ahora es de más de 700. Un silencio sepulcral porque no son toros

Y Alberto Jiménez, cantante de Miss Caffeina, no ha dicho ni de que te dejen hacer conciertos mientras el aficionado al fútbol tiene que resignarse con ver desde casa el partido incluso siendo al aire libre, cosa que tus conciertos son en salas minúsculas y recintos cerrados. ¡Ah! Y el día 12 de septiembre diste un concierto en Leganés, mientras te quejabas de que se hiciera una corrida de toros con 5.000 personas en un recinto de 10.000 personas al aire libre (sí, Alberto, mentiste). Conseguiste tu minuto de gloria.

Y sí, lo conseguiste. No tú, sino la cobardía de la Comunidad de Madrid y la pasividad de Alcalá de Henares. El aplauso fácil de quien arremete contra los toros para darse a conocer vía redes sociales. No falla. Atacar un pilar fundamental de la cultura es un recurso fácil, tanto o más que el acordarse de algún familiar cercano cuando tenemos una discusión fuerte con alguien. Dicho esto, los toros, señor Jiménez, siguen prohibidos en la región que criticabas que permitiesen hacer un espectáculo legal y libre. Siguen sin poder ejercer su profesión, y lo que es peor, sin recibir ninguna prestación laboral por el sectarismo del Gobierno central. Caso aparte.

Volvemos a Taburete, que está metido en todos los fregaos. Primero con las mascarillas en Marbella y ahora en el Teatro Nuevo Alcalá tras varios conciertos. Está claro que la vida no puede parar como pasó en marzo. Y ojalá que no. Por nuestro bien. Tomar todas las precauciones posibles, uso de la mascarilla y distanciamiento social hasta nueva orden. ¿Quieren hacer conciertos? Perfecto, pero el agravio comparativo es denigrante. La Comunidad de Madrid, aquella que presume de ser tan taurina, espero que, una vez llegue la primavera, levante el veto de la prohibición y que la tauromaquia regrese por todo lo alto.

Mientras tanto, a resignarse viendo escenas como las de Taburete y los campos de fútbol vacíos (más adelante, serán las plazas de toros, pero ahora en invierno no es tiempo de toros)…

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