Confesiones de un romántico del toreo con cuatro décadas en los ruedos a sus espaldas

Julián Maestro
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Sentir la ilusión por querer ser toreros era lo único que nos hacía levantarnos cada día para ir a entrenar y pensar que la gloria y el triunfo nos esperaban en el futuro del caprichoso destino, pero en esta bendita profesión ya es sabido que miles lo intentan y solo un puñado lo consiguen.

Los de mi generación fuimos unos incansables luchadores, casi todos hemos estado en el toreo un mínimo de tres décadas e incluso algunos como es mi caso cuatro.

Aquellos años 70, 80 y 90  son los que personalmente más disfruté de la profesión y cuando llegaron los 2000 todo esto estaba cambiando o sin darme cuenta ya había cambiado.

El respeto y la admiración que nos inculcaron ya no era el mismo aunque sé que nunca se perderá del todo.

Habían cambiado muchas cosas.

Había cambiado hasta el vocabulario taurino, ahora se decían frases como “El toro está agarrado al piso” frase poco taurina parece que están hablando de la profesión de albañilería con todos mis respetos para ella, ¿acaso no era mucho más taurina la frase de “El Toro se paró” o la de “es tardo en la embestida”?. Patadas al diccionario taurino como esa se podrían mencionar unas cuantas, “El Toro tiene ritmo” en vez de decir “El toro tiene clase en las embestidas o tiene Bravura y recorrido”, frases tan horribles como “ataca al toro” como si estuviéramos en guerra, en vez de decir “acorta distancias o pone alma”.

El autor de este artículo en su gloriosa etapa como “los príncipes del toreo”, junto a él José Cubero “Yiyo” y Lucio Sandin.

En fin una nueva tauromaquia donde ves incluso a Matadores de toros con la montera mal calada por debajo de las cejas casi en los párpados en vez de llevarla bien puesta al ras de las cejas o la fea costumbre de beber agua o enjuagarse la boca los Toreros antes de entrar a matar al animal cuando lo suyo fue siempre al término de la lidia o en el tercio de banderillas mientras la cuadrilla lidian al toro.

Y… ¿que me dicen de esos banderilleros que confunden la naturalidad de ir andando a un toro con andares autómatas robotizados?, Se podían fijar en la forma de andar a los toros viendo videos o fotos de Montoliú  o Tito de San Bernardo,solo por mencionar a dos de los de antes, pero es que ahora los hay muy buenos como el Maestro Carretero que no vende nada y lo hace todo con suma naturalidad y oficio, también pueden tirar de hemeroteca y ver cosas de Corbelle, El Pali, Juan Cubero et. Yo fuí uno más, no me destaqué en nada pero si intenté fijarme en ese tipo de Toreros y traté de ser buen profesional, esos Toreros de plata que menciono y otros muchos más, jamás les vi salir de un par de banderillas provocando palmas, fueron muy buenos Toreros con el capote y muy eficaces en banderillas. ¿por qué no se fijan y toman nota algunos de las nuevas generaciones de ellos?.

Me gusta como aficionado que haya también, Maestros, veteranos como Morante u otros más modernos como Aguado, Juan Ortega, etc. que si mantienen la torería y los rituales del clasicismo del toreo para que las nuevas generaciones beban de la fuente de las formas tradicionales, eso que siempre tuvo sabor añejo.