Vergüenza torera

Redacción

La localidad de San Sebastián de los Reyes demostró que si se quiere, se puede. Su plaza de toros de La Tercera abrió la temporada taurina como cada año, hasta 2020, se venía realizando. Dos capeas solidarias las mañanas del sábado 22 y domingo 23 de enero fueron la oferta que la Federación de Peñas Taurinas y el Ayuntamiento dieron, siendo un éxito de público.

Antes, la transhumancia infantil previa a las capeas demostró que Sanse es taurina y que hay mucha afición por los encierros. Así pues, los becerros mansos bajaron y subieron en dos ocasiones la calle Estafeta hasta la plaza de toros, con muchos niños siguiendo sus pasos para en un futuro ser los corredores que estarán por las calles de Sanse durante sus encierros de agosto.

Posterior a las capeas, los carretones ocuparon su lugar, primero en la plaza, siendo los niños los mismos recortadores que minutos antes habían visto en el ruedo imitando sus movimientos. Después, ya por las calles, corriendo de nuevo delante de los carretones, y de nuevo, la estampa de las calles llenas disfrutando del toro. ¡Aquí hay afición!

Y afición también hay en las capeas, por supuesto. Lo que no sabemos es si entre los aficionados que había en el ruedo hay esa afición de la que predican. Tanto el sábado, como el domingo. El sábado se dieron suelta a dos ejemplares de García Jiménez. El primero, muy suelto, anduvo dando vueltas por la plaza sin fijeza en los recortes y fue el turno de los maletillas. Trapo aquí, trapo allá. Un goteo incesante de tandas en las que el toro, acostumbrado al propio encaste Domecq, entraba al trapo sin peligro hasta que se cansó.

Luego vino el segundo de García Jiménez, al que sí se le vio más atento a los recortes. Pudimos disfrutar de un noble ejemplar hasta que el motor duró. Entre toro y toro, salió una vaca, en la que los más jóvenes pudieron ofrecernos recortes, saltos y hasta turno para torear alguno.

El domingo, con más afluencia tanto en las gradas como en el ruedo, salieron de nuevo dos toros y una vaca. Aquí ya se vio que da igual quien esté delante, si es un recortador, o un maletilla. Daba completamente igual. La cuestión es la falta de respeto. En el primer toro vimos un momento de susto al perder y resbalarse un joven en la cara del toro. En primera instancia, pareció que no llevase nada grave, más allá del susto y los golpes. Con el primero de Gómez de Morales fue el claro ejemplo de los resumido arriba.

Con el segundo toro, uno de Los Rodeos adquirido en la finca de José González, había ganas de toro. O, directamente, de comérselo. Aquí cada uno lo suyo. Daba igual que un recortador estuviera de frente al toro, que ya iba a llegar un maletilla y se lo iba a quitar. Lo mismo después, cuando un maletilla estaba toreando y los recortadores se lo quitan.

Y ese podría ser el resumen de lo que han sido las dos capeas de Sanse, en la que dar las gracias tanto a la Federación de Peñas Taurinas como al Consistorio local por la firme apuesta por la tauromaquia. Ahora bien, habrá que ver cómo mejorar estas situaciones para que gane el espectáculo, gane el toro y así ganemos aficionados. ¡Toca mejorar en ese aspecto!

Fotos: Ángela Vaquero, Jesús González y Rubén Manzanares.