Ferrera pasea una única oreja del sobrero de regalo en Las Ventas

Redacción

Tras tres largas y tediosas horas, la lluvia de almohadillas al ruedo de Las Ventas fue la última imagen de la encerrona de Antonio Ferrera. Se anunció el regalo del segundo sobrero, pero poco después se rectificó. Se alegó no permitirse en el reglamento, si bien es cierto que no se dice nada al respecto. Ni del primero, ni del segundo. Pero nos libró de seguir alargando una agonía a una tarde soporífera que duró rondando las tres horas. El nulo juego de los astados de Adolfo Martín no permitió triunfo alguno. Ferrera, con repertorio y más, no tuvo su tarde con la espada. Lejos de aquel nivel demostrado en Otoño de 2019, pero con las mismas ganas.

El respetable sacó a saludar a Ferrera, e invitó a toda la cuadrilla, banderilleros y picadores incluidos en el ruedo. Los tres primeros vimos al torero cuidando hasta el más mínimo detalle. A veces, demasiado para ganar en cuanto a espectáculo. El tercio de varas, por ejemplo. Se vieron arrancadas largas desde lejos de los toros, pero sin fijeza alguna. Los toros de Adolfo Martín no dieron opción alguna de lucimiento. Desarrolló sentido con el pase de la faena el primero. Se revolvía con rápidez. Con el segundo, Ferrera mandó guardar al picador que guardaba la puerta para dejar uno solo en el ruedo. ‘Tomatillo‘ respondió de aquella manera: yendo bien al primer puyazo, le costó más en el segundo. Faena de mucha verdad con este segundo. Estocada algo caída. Hubo petición, pero aguantó estoicamente el presidente. Finalmente, recibió una ovación.

La tarde seguía por el mismo cariz, no remontó el vuelo. Tal vez se llegó a disfrutar algo (mucho en realidad) con el quinto, porque la tarde de los de plata fue oro. Fernando Sánchez y Montoliu se desmonteraron tras un soberbio tercio, susto incluido para Montoliu. Con este toro se vieron buenos pasajes buscando el sitio, el público estuvo con él. Todo quedó en unas palmas. La espada, esa maldita espada. El resumen de la tarde bien pudo verse en la muleta de Ferrera. Antes Ferreira volvió a levantar al personal al igual que pasó en el toro anterior. Volviendo a la faena, la resignación pudo con Ferrera, que ante la mansedumbre del toro hacía gestos al palco solicitando el sobrero. Se vio claro. La apuesta con Adolfo falló, pero Antonio no quería fallar.

Y salió tras avisar la megafonía el sobrero de Pallarés, un toro hondo y con diferencia, el mejor de la tarde, sin llegar a ser un gran toro. El público que aguantó estoicamente vio cuatro pares en este toro a manos del mismo Ferrera, Fernando Sánchez, Chacón y Ferreira. Éxtasis colectivo en los tendidos de la plaza tras esos cuatro pares. Y Ferrera se puso a torear, encontró el ritmo y la forma, con dos buenas tandas. Una estocada y petición. Cayó la oreja. Ante el estupor del aficionado, que llevaba rondando las tres horas de festejo, la gente esperó y se escuchó que salía el segundo sobrero. Cosa que rápido se rectificó al anunciar “que no lo permitía el reglamento”. Unos gozaron, otros protestaron. Y Ferrera se fue de vacío, a diferencia de hace dos años. Entre la ovación del público, tras una apuesta fallida en la que las cosas no salieron como esperaba. También mencionar que para ser una gesta el público no respondió como se esperaba. Y todo eso, con la resaca del triunfo de Emilio del día anterior… El fin de semana que viene, más y mejor.

FICHA TÉCNICA

Plaza de toros de Las Ventas. Toros de Adolfo Martín, y Pallarés, que se lidió en séptimo lugar.

Antonio Ferrera: silencio, ovación, silencio, silencio, palmas, silencio y oreja con el sobrero de regalo.

Foto: Plaza 1